Junio de 2022 nos regaló una de esas escapadas improvisadas que terminan dejando grandes recuerdos. Junto a Mariela decidimos turistear en pareja por Termas de Río Hondo buscando descanso, aguas termales y unos días para bajar el ritmo cotidiano.
Años anteriores ya habíamos turisteado en familia por otros destinos del país, pero esta vez queríamos algo diferente: una escapada más tranquila, sin correr detrás de excursiones y simplemente disfrutando cada momento.
Apenas llegamos notamos algo que nos sorprendió para bien: el crecimiento de Termas de Río Hondo. Quienes la visitaron hace algunos años seguramente también perciben el avance en infraestructura, propuestas gastronómicas y espacios públicos renovados. La ciudad se muestra activa, ordenada y muy preparada para recibir turistas durante todo el año.
Nos alojamos en Cabañas Kumelen Resort Termal y fue una excelente elección para seguir turisteando a nuestro ritmo.
El complejo es completamente termal, tanto en sus piscinas como dentro de las propias cabañas. Nosotros elegimos una cabaña para cuatro personas, aunque viajábamos solo en pareja, y sinceramente fue una gran decisión porque tuvimos muchísimo espacio para disfrutar cómodamente la estadía.
La cabaña contaba con habitación con sommier King Size, living comedor integrado, baño completo, vajilla completa, ropa blanca, galería cochera, asador propio, Smart TV, Wi-Fi, aire acondicionado, calefacción y desayuno.
Y acá apareció uno de los momentos más memorables del viaje: aprovechamos el asador propio de la cabaña e hicimos un espectacular asado con mollejas. Sí, en una escapada romántica también hay lugar para un buen asado argentino.
Durante los días que turisteamos por la ciudad recorrimos varias ferias locales, caminamos bastante por la costanera y disfrutamos algo que muchas veces se subestima: simplemente descansar.
La costanera nos sorprendió muchísimo. Muy prolija, tranquila y agradable para caminar sin apuro, especialmente durante la tarde.
También visitamos el Museo del Automóvil, una parada ideal para quienes disfrutan del automovilismo o buscan sumar una actividad diferente durante su estadía.
Otro gran recuerdo fue la gastronomía. Fuimos a Parrilla El Potro donde comimos muy bien: boga a la parrilla, empanadas y además disfrutamos espectáculos en vivo con sorteos incluidos, algo muy típico del ambiente turístico local.
En cuanto a precios, nos pareció un destino bastante accesible comparado con otros lugares turísticos del país, algo que suma mucho para quienes buscan turistear sin gastar una fortuna.
Si hay algo para destacar especialmente de Termas de Río Hondo es la hospitalidad de su gente. Siempre predispuestos y con muy buena atención al turista.




Nos fuimos con la sensación de haber encontrado un destino ideal para descansar, comer bien y volver a turistear en cualquier época del año.
Porque cuando un lugar combina tranquilidad, buena gastronomía y experiencias simples, siempre deja ganas de regresar para seguir turisteando.


